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El regidor del govern de Benicarló Román Sánchez anuncia des del seu Facebook que dimiteix.

COMUNICAT INTEGRE QUE HA PUBLICAT SÁNCHEZ MATEU EN EL SEU FACEBOOK;

Hace unos minutos he presentado mi dimisión como concejal en el Ayuntamiento de Benicarló.
Hace unos meses me propuse continuar hasta ver acabados cuatro proyectos importantes para el área de Promoción Económica: La constitución de la entidad de gestión y modernización del polígono Abastos-Collet, el Plan Estratégico del área de promoción económica, la convocatoria de subvenciones para las entidades empresariales de Benicarló y, por último, la nueva canalización de agua potable desde San Gregorio hasta la población.
La EGM se aprobó en el pleno del mes de junio y el plan estratégico de promoción económica se aprobó en julio. El último día del mes de agosto se publicó la convocatoria de subvenciones para las entidades empresariales y ayer pude anunciar la próxima licitación del proyecto de canalización de agua potable por parte de la Dirección General del Agua. De modo que misión cumplida, hasta aquí. Ni un minuto más.
En estos momentos no tengo ni el apoyo de la alcaldía, que no me habla desde el mes de enero, ni la ilusión por iniciar un nuevo proyecto. Tampoco las competencias ni el equipo técnico necesario. Entre los compañeros del grupo municipal unos tienen miedo de hablarme por temor a las consecuencias. Otros no lo tienen y las padecen.
En enero aún había tiempo. El grupo era muy bueno. Trabajaba bien, però al mismo tiempo exigía. Y esto nunca fue bien entendido, puesto que la legislatura parece forzada desde el principio a la promoción de una única persona, cuyos intereses quedan más allá del Ayuntamiento de Benicarló. Destacar, hacer bien tu trabajo, te convertía en sospechoso. Nada puede funcionar si no se acepta la discrepancia.
Seis miembros del equipo de gobierno, planteamos en un escrito peticiones al parecer tan increíbles como que las reuniones tuvieran un orden del día, que se tomaran decisiones, que se llevara un seguimiento de los temas tratados, o simplemente, que se tuviera un trato respetuoso hacia los concejales. Este trato poco respetuoso ha tenido su extensión en los trabajadores del ayuntamiento, los concejales de la oposición, los representantes de las empresas concesionarias o los miembros de las asociaciones. El documento en cuestión ni se llegó a leer.
No hubo tampoco ningún tipo de análisis dentro del partido, ningún intento por arreglar las cosas. Todo quedó en un “si no estás de acuerdo con la alcaldesa, te tienes que ir”. El partido socialista de Benicarló, en el que he estado trabajando durante 20 años, ha desaparecido para dar paso a la agrupación de
electores de Xaro Miralles. Un instrumento más a su servicio.
En aquel mes de enero, la alcaldesa señalaba en rueda de prensa su preocupación por unos cuantos temas que se estaban retrasando sin hacer mención a que todos esos asuntos dependían directamente de ella. Lejos de reconocer la necesidad de trabajar más en equipo, de delegar más en su grupo, la alcaldesa optó por la solución contraria, acumular más competencias, en un intento desesperado de sacar “sus temas” aunque fuera a costa del trabajo de otros departamentos.
La parte más creativa del grupo municipal ha quedado sepultada. Se rehúyen las decisiones que pudieran suponer alguna merma en la estrategia populista de la alcaldesa. Los temas importantes no se trabajan, los pequeños se convierten en grandes. No hay ningún tipo de planificación ni de proyecto de futuro. Las concejalías no se comunican y están intentando salvar los muebles de cara al final de legislatura. Las pocas decicisiones que se toman se hacen sin conocimiento del grupo y sin mayor anàlisis que una rabieta, generando nuevos problemas, algunos de consecuencias catastróficas, como el de la piscina municipal.
Probablemente pronto se anunciará la renuncia a presentarse a la alcaldía. La enésima huida disfrazada de generosidad.
En Benicarló hay gente más conocida que otra, esto es una obviedad. Pero no creo que haya gente más importante que otra. Si alguien por estar en el ayuntamiento piensa que está en la cúspide de una pirámide, ha de entender que esa pirámide es invertida. Y eso significa estar al servicio de todo el mundo, que está por encima. Interpretarlo al revés (jo soc l’alcaldessa, jo soc la primera autoritat, jo estic a un altre nivell…) es un planteamiento del que no puedo formar parte.
Me voy triste por no completar el compromiso de cuatro años, pero convencido del trabajo que he realizado y especialmente satisfecho de dos aspectos. El primero es la búsqueda del acuerdo, porque creo que trabajar el consenso es obligación de la mayoría y no obligación de la oposición aceptarlo. El segundo es no haber utilizado nunca el nombre de Benicarló para justificarme.
Pongo así fin a una etapa de 20 años de mi vida y lo hago sin una excesiva nostalgia. Hace poco una persona cercana me dijo que estaba más tranquilo, que me veía reír más. Bueno, pues eso está bien.

Foto archivo